Horóscopos, magia, hechicería, alquimia, literatura, brujería, magia (otra vez), milagros, santos, entes espirituales, aura, yoga, meditación, drogas, suerte, diablo, demonios, ángeles, poderes, alma, sentimientos, cuerpo, corazón, moral, justicia, razón, ciencia, paranormales, extraterrestres, viajes astrales, destino, fe, intuición, amor, salud, psicología, percepciones, reencarnación, regresión, vida, muerte, cábala, sentidos, energía, budismo, perversidad, ying, yang, vegetales, supersticiones, religión, sociedad, bien, mal, universo, misterios, iluminados, sabiduría, creencias (…), de todo ello no hay problema, ahora, cuando uno habla de Jesús sucede algo, es como que a muchos les pincha esa palabra, les molesta ese nombre, los ojos se abren, los cuerpos se debaten entre el miedo y la sorpresa, las mentes se niegan, las personas se re-acomodan sobre si. Incluso se puede hablar de Dios, pero cuando uno menciona a Jesús, algo pasa en la atmósfera, porque algo pasa en la gente (o viceversa).