"La privatización del genoma humano y la patente generalizada de material vivo abren nuevas perspectivas de expansión al capitalismo. Se avecina una gran privatización de todo lo vinculado a la vida y a la naturaleza, lo que favorecerá la aparición de un poder probablemente más absoluto de lo que se haya conocido en la historia.
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En las democracias actuales los ciudadanos libres se sienten cada vez más como inmersos en una especie de doctrina viscosa que, insensiblemente, envuelve todo razonamiento rebelde, lo inhibe, lo confunde, lo paraliza y acaba por asfixiarlo. Esa doctrina, ese pensamiento único, es la ideología neoliberal, la única autorizada por una especie de invisible y omnipresente policía del pensamiento.
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¿Quiénes son, a comienzos de este siglo, los verdaderos amos del mundo? Los nuevos amos no forman en absoluto, como creen algunos, una especia de estado mayor clandestino que conspira en las sombras para apoderarse del control político de la Tierra. Se trata más bien de fuerzas que actúan según su capricho gracias a la estricta aplicación del credo neoliberal; obedecen a consignas precisas cuyo eslogan podría ser: ¡Todo el poder para el mercado!.
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Si un gobierno democráticamente elegido quisiera implementar una política favorable al crecimiento y al empleo, dispuesto a recortar las ganancias y a tolerar una ligera subida de la inflación, los inversores sancionarían inmediatamente al país en cuestión, sea atacando su moneda, sea vendiendo masivamente los títulos de sus empresas".
Ignacio Ramonet, Sobre la Globalización, La crisis del siglo, Ediciones Le Monde diplomatique, Capital Intelectual 2008.
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